¿Qué es la terapia EMDR?
Como pacientes a la hora de recurrir a una terapia ¿cómo saber cuáles funcionan y cuáles no? Es con la evidencia científica que ofrezca un respaldo sólido a lo que estemos valorando la que nos proporcionará un grado de confianza suficiente.
Desde su desarrollo inicial en 1987, la terapia de desensibilización y reprocesamiento mediante movimientos oculares (EMDR) ha sido respaldada empíricamente y es reconocida a nivel internacional como un tratamiento eficaz para el trauma y una amplia gama de trastornos basados en la experiencia. (Shapiro, 2022)
Pero ¿en qué consiste esta evidencia científica? Decimos que hay evidencia científica cuando los estudios que avalen un tratamiento son llevados a cabo mediante ensayos controlados, es decir, ensayos en los que un grupo de personas que lo recibe es comparado con otro que no recibe ningún tratamiento (grupo control) o recibe uno distinto.
Sólo cuando hay dos o tres estudios controlados podemos empezar a afirmar que un tratamiento tiene evidencia científica. Es entonces cuando pasa a ser definido como tratamiento de elección.
Estos estudios pueden arrojar diferentes resultados de acuerdo con los diferentes lugares, ensayos, etc. El balance entre los resultados de todos los estudios de buena calidad que existen en un área se lleva a cabo en dos tipos de publicaciones, en los que un investigador analiza con unos criterios rigurosos todos estos datos, que son los denominados metaanálisis y revisiones sistemáticas. (Asociación EMDR España, 2023).
Después de numerosos ensayos clínicos, estudios controlados, metaanálisis y revisiones sistémicas podemos decir que la terapia EMDR tiene un aval empírico importante para los trastornos de base traumática.
EMDR y trauma
EMDR toma su nombre del inglés Eye Movement Desensitization and Reprocessing (EMDR) y consiste en un modelo de psicoterapia que, por medio de la estimulación bilateral del cerebro (en particular producido por el movimiento de los ojos, aunque puede ser también por tapping o por estímulos auditivos) permite aliviar a la persona de los síntomas, la ansiedad y la angustia emocional que son resultados de experiencias vitales perturbadoras o traumáticas.
Estos síntomas pueden incluir: imágenes intrusivas, creencias o pensamientos negativos que la persona tiene sobre sí misma o emociones negativas como miedo, culpa o vergüenza y las sensaciones corporales asociadas; y, a la inversa, el modo específico en el que le gustaría pensar acerca de sí misma. (Shapiro, 2022)
Al experimentar un suceso traumático, es decir un suceso en el que la persona se puede ver sobrepasada emocionalmente (puede ser un solo evento de una gran intensidad – accidentes, muertes, etc. o experiencias de menor intensidad, pero repetitivas y/o en situación de alta vulnerabilidad que superan las capacidades y recursos de afrontamiento de la persona), la información queda codificada en el cerebro en una red de memoria que se torna disfuncional y que está en la base de la patología o los problemas actuales sufridos.
Shapiro (1995, 2001) plantea la hipótesis de que la terapia EMDR facilita el acceso a la red de memoria traumática, de modo que se mejora el procesamiento de la información, y se forjan nuevas asociaciones entre la memoria traumática y recuerdos o información más adaptativos.
Aunque EMDR es una terapia orientada al trauma, se enmarca en una concepción multifactorial de la patología que no niega otras influencias, como los factores genéticos, tóxicos o socioculturales. EMDR, al igual que otras terapias orientadas al trauma, centrará su trabajo en identificar, acceder y procesar a estas experiencias que están en la base de la patología, y que no han podido ser procesadas:
- Esquemas desadaptativos tempranos con creencias estables, duraderas, pero desadaptativas y disfuncionales que se generan en la primera infancia a partir de experiencias disfuncionales con padres, hermanos, etc. y que determinan las experiencias posteriores. (Young et al, 2003).
- Creencias nucleares que, en muchos casos se transmiten de generación en generación (González, Mosquera 2014). Son creencias absolutas acerca de uno mismo en relación con el entorno. Pueden estar inactivas mucho tiempo y se activan a partir de un estímulo que resulte importante para algún esquema de la persona y están liadas a emociones intensas.
¿En qué consiste el EMDR?
La particularidad de esta psicoterapia es que, a su combinación de elementos perceptivos, cognitivos, emocionales y somáticos, incorpora un ingrediente específico, la estimulación bilateral, en la mayoría de los casos mediante movimientos oculares sacádicos horizontales.
La estimulación bilateral tiene el efecto de desensibilizar el malestar provocado por los recuerdos traumáticos o memorias patogénicas y consecuentemente lograr el reprocesamiento y la integración de éstos dentro de las memorias biográficas normalizadas del paciente (Shapiro, 2001).
A partir del metaanálisis que llevan a cabo Lee y Cuijpers (2013) queda bien establecido que los movimientos oculares añaden un efecto al tratamiento, y que dicho efecto es importante.
El modelo del procesamiento adaptativo de la información en la terapia EMDR
La terapia EMDR se basa en el modelo del Procesamiento Adaptativo de la Información (PAI).
El modelo PAI considera que la mayoría de las patologías derivan de experiencias previas de la vida que ponen en movimiento un patrón continuo de emociones, comportamientos, cogniciones y las consiguientes estructuras de identidad.
El trauma psicológico se asocia con numerosos cambios en el sistema nervioso causados por la liberación de cortisol, picos de adrenalina, fluctuaciones de los neurotransmisores, etc., cuyo resultado es la pérdida de la homeostasis neuronal (Griffin, Charron y Al-Daccak, 2014; Rodrigues, LeDoux y Sapolsky, 2009; Weiss, 2007). Debido a este desequilibrio, el sistema de procesamiento de información no puede funcionar de manera óptima, y la información adquirida en el momento del acontecimiento, que incluye imágenes, sonidos, emociones y sensaciones físicas se almacena en su estado perturbador.
El procedimiento EMDR, junto con los estímulos bilaterales de atención dual (al trabajar con recuerdos, trabajamos siempre la atención “con un pie en el pasado”- recuerdo- y otro “pie en el momento presente”), desencadenan un estado fisiológico que facilita el procesamiento de la información.
EMDR como psicoterapia integrada
La terapia EMDR pudo considerarse una técnica en un principio, pero el desarrollo de su protocolo en 8 fases con un procedimiento que incluye una adecuada elección del foco de trabajo por dianas que corresponden a recuerdos o sucesos concretos, la correcta conceptualización de los casos y el tratamiento global de las diferentes dimensiones: cognitiva, emocional y física, hace que hoy en día constituya un abordaje de psicoterapia integrada que tiene cabida dentro de las diferentes modalidades psicológicas (cognitivo-conductual, psicodinámica, terapias de tercera generación o modelos con procesamiento de abajo a arriba, es decir con una inclusión primaria de la parte corporal y experiencial como fundamental en la concepción psíquica del individuo).
El protocolo de tratamiento abarca las tres vertientes temporales pasado-presente-futuro que incluye:
- los eventos pasados que han asentado las bases para la patología,
- las situaciones perturbadoras actuales, y
- los desafíos o posibles estímulos futuros que pudieran facilitar una aparición posterior de los síntomas (Shapiro, 2001).
No puede considerarse el EMDR como una técnica aislada, muy especialmente cuando se dirige al tratamiento de traumas complejos, sino como una terapia dentro del marco de un proceso psicoterapéutico.
Efectos y objetivos de la terapia EMDR
Durante una sesión de EMDR, la persona presta atención al material emocionalmente perturbador en dosis secuenciales breves mientras se concentra simultáneamente en un estímulo externo presente (el movimiento de los ojos, tapping,…).
De acuerdo con lo que hemos expuesto anteriormente referente al Procesamiento Adaptativo de la Información, se cree que las nuevas asociaciones dan como resultado un nuevo aprendizaje, la eliminación de la angustia emocional y el desarrollo de nuevos esquemas cognitivos.
Por ello, al final del tratamiento, el efecto esperado sería poder traer a la mente un recuerdo traumático sin que ello provoque una perturbación emocional, ni desencadenamiento de esquemas cognitivos negativos de sí mismo, si no al contrario, la instauración de creencias positivas que se generalizan a todas las áreas del individuo. Así mismo, una exploración mental del propio cuerpo por parte del paciente no debería revelar tensión residual ni sensaciones físicas atípicas.
Acreditación para los profesionales
En nuestro país la Asociación EMDR España se encarga de velar por la calidad de los procesos formativos, incentivar la investigación en el campo y promover el conocimiento en los modelos de trauma.
La Asociación se encarga también (por delegación de EMDR Europa) de la Acreditación de los profesionales que trabajan con EMDR, a través de formaciones que reúnen unos adecuados criterios de calidad y fidelidad a los procedimientos refrentados por la investigación. Buscar formaciones y profesionales con la Acreditación de EMDR Europa es una garantía tanto para los pacientes que buscan terapia como para los profesionales que quieren formarse en esta orientación.
En resumen, puede afirmarse que la terapia EMDR tiene un aval empírico importante a día de hoy para los trastornos de base traumática, que ha llevado a que ya desde el año 2013 la Organización Mundial de la Salud la haya recomendado como uno de los tratamientos de elección para los problemas derivados del trauma y, se estudia su eficacia en otros problemas psicológicos como la depresión.
Sí es importante, tener siempre la garantía de que el procedimiento se lleva a cabo por profesionales debidamente acreditados.
La información de este artículo se ha extraído del libro “EMDR. Principios básicos, protocolos y procedimientos” (Francine Shapiro, 3ª. Ed., 2022) y el “Documento sobre evidencia científica de la terapia EMDR” (Benedikt Amann, Alicia Valiente, Ana Moreno, Miguel Angel Santed, Anabel Gonzalez; 2ª. Ed. julio 2023)